Escrito por: Gabriela Carrillo Valencia, Comunicadora Social
Desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo en 2007, la ONU ha trabajado para promover la plena realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas autistas, garantizando su participación igualitaria en la sociedad.
A lo largo de los años, se han logrado avances en la concienciación sobre el autismo. El diagnóstico de un Trastorno del Espectro Autista (TEA) no solo impacta al niño o niña, sino también a toda la familia. Para muchas de ellas, este término es nuevo y, al principio, no saben cómo manejar la situación. Lo importante es acompañar a nuestros pequeños en cada paso.
Hago un llamado a la sociedad a ser más empática y a contribuir activamente a la inclusión. Ser espectador no es lo mismo que vivirlo como familiar. Un “quiero agua”, “vamos al doctor”, “un helado, por favor”, “esto es mío”, escribir su nombre, sumar, leer en inglés… son grandes logros. Estos niños tienen habilidades especiales: algunos destacan en dibujo, música, números o idiomas.
Hoy, 2 de abril, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, y debemos seguir apoyándolos durante todo el año. A los padres, les recomiendo, desde mi experiencia, nunca dejar de lado las terapias. Recuerden: terapia, terapia y más terapia. Seguir rutinas, reforzar instrucciones y trabajar la comunicación en casa es esencial. También es importante llevarlos a la escuela: algunos necesitarán apoyo adicional de una maestra sombra, y otros, el acompañamiento de su docente en aula.
Si vemos a un niño llorando en público, no pensemos automáticamente que está haciendo una rabieta: puede estar atravesando una crisis. Ser inclusivos significa integrarnos a su realidad, entender que algo tan simple como perder un juguete o un dibujo hecho por ellos puede ser motivo de gran angustia.
Las terapias de lenguaje, psicomotricidad, conducta, psicología y una educación adecuada son fundamentales para su desarrollo. La socialización también es clave, por lo que debemos crear espacios que favorezcan su participación.
Estimados lectores del Diario Uno, los invito a entender que la pérdida de un objeto favorito puede convertirse en una verdadera revolución emocional para un niño con TEA. La empatía nos impulsa a encontrar soluciones y acompañarlos. Un grito potente o los ruidos de cohetes pueden resultar altamente incómodos para ellos.
En nuestro país, contamos con oportunidades importantes. Una de ellas es el Programa de Intervención Temprana (PRITE) del Estado, que brinda atención a niños con discapacidad o en riesgo de adquirirla, favoreciendo su inclusión en la educación. Por eso, el diagnóstico temprano es fundamental.
Como madre de un niño con TEA, recomiendo iniciar terapias desde el primer momento del diagnóstico, garantizar su inclusión y no permitir que se vulneren sus derechos. Solicitar el carnet del CONADIS es un paso importante, ya que permite acceder a diversos beneficios y apoyos.
Recordemos también que muchas municipalidades cuentan con las Oficinas Municipales de Atención a las Personas con Discapacidad (OMAPED), que pueden apoyar con las terapias antes mencionadas.
Los invito a conmemorar este día, más allá de prender una luz azul: interiorizando cómo podemos construir una sociedad más inclusiva para todos.

Gabriela Carrillo Valencia, Comunicadora Social