¿POLÍTICA DEL ALIVIO O RESPONSABILIDAD DE ESTADO?

Redacción 15 de octubre del 2018 - 8:12 PM

 Por Manuel Ernesto Bernales Alvarado – Politólogo y Administrador Público

Los resultados de los comicios distritales, provinciales y departamentales —no solo de Lima y El Callao— han mostrado la crisis del sistema de representación política, expresada en la renovada victoria de grupos de interés y de poder locales, guiados por el doy para que des de caudillos que nacen del mestizaje social y cultural criollo, andino y amazónico. Van ganando grupos electorales con el mismo ADN de dominación local y machista.

Proliferan celebraciones de la debacle fujimorista —debida a su propia actuación— y a la de diversos grupos e instituciones estatales y ciudadanas adversarias. Salvo, notoriamente, en Puno y Moquegua —sur minero energético, área vital del país— hay también una debacle en las izquierdas. Algunos políticos matriculados en etiquetas electorales se imponen incluso en el Cusco ¿de Verónika? Se cuenta un buen número de ausentes y votos nulos y en blanco. Numerosas precariasprimeras minorías municipales no presagian nada mejor. ¡Habría 17 segundas vueltas regionales!

Empresarios dominantes y redes de pequeñas y medianas empresas, cuyas influencias se han reflejado en los comicios, encaran desafíos republicanos, no coloniales. No solo hay un reto a la capacidad y decisión de releer la realidad y de hacer rigurosa introspección y balance de resultados y porqués, de partidos y agrupaciones políticas con visión y vocación de representación nacional, desde derechas, centros o izquierdas. Importantes oeneges con presencia nacional e internacional —con incidencia en política y en decisiones de inversión— junto con grupos sociales íntimamente relacionados, deberían hacer un balance. La Iglesia católica y sus redes laicas de acción en zonas o asuntos de interés público, lo mismo que las evangélicas, tienen similar reto. ¿Las universidades? ¿Los científicos?

El Perú es el Perú y su circunstancia. Los comicios, ruta al 2021, se dan en medio de graves turbulencias y cambios de época mundiales, que los tres poderes del Estado deben aquilatar al máximo. Y actuar en consecuencia, no solo flotar y acomodarse. ¡La demanda ciudadana por integridad, probidad y eficiencia no debe decaer! Vale esto para otros cuerpos profesionales que quedan del desmantelamiento del Estado intervencionista, no socialista, realizado desde 1992: Fuerza Armada, Servicio Diplomático, Policía Nacional, servicio de inteligencia del Estado.

Estas elecciones son como olas sobre redes de grupos ilegales, pero poderosos en todo el Perú. Diversos mapas previos subsisten y sobre ellos hay nuevos mapas electorales. Se han puesto candados para que continúe la reconcentración de la tierra y del agua anexa, con inversiones que todos pagamos vía impuestos, y que se justifica con agroexportación. Imperan judicializaciones que aseguran que no demore más de una generación el pago de grandes deudas financieras o ambientales. Se continúa pagando contratos a lo Dreyfus (del siglo XIX) o peores. Sin reserva alguna el sistema judicial es ancilar de instancias internacionales, y algunos ciudadanos opinantes conspicuos lo celebran y desean que eso se mantenga.

La reconstrucción no evidencia mayores cambios. Siguen las transferencias con el mismo sistema de inversiones de baja calidad y gran ocasión para corruptos, incluidos los mediocres resultados. Hay alivio de amenazas a la gobernabilidad (o estabilidad) por los resultados liquidadores. Notablemente en Lima, varios factores —destacándose el voto juvenil— han resultado en algo positivo, que alivia e ilusiona. Se acercan los vecinos a la Plaza de Armas. Falta ver si hacen lo mismo los de la Plaza Bolívar (o de la Inquisición). Lima necesita buenos cuadros, como el nuevo teniente alcalde, y dinero que solo vendrá de transferencias del Ejecutivo o contratos con su anuencia. Se ha anunciado acciones de auditoría y control a la gestión silente, perdón, saliente, lo que puede llevar a que se acabe la tranquilitas.

Hay más de un centenar de decretos legislativos aprobados mediante facultades delegadas por el Congreso en momentos clave; facultades que la mayoría parlamentaria otorgó al Ejecutivo a su pedido. Hay pocos análisis y balances integrales, no solo legales. No ha cambiado la concepción y programa económico de la mayoría fujimorista y de la continuación del pepekausismo: en esencia lo mismo, basado en el capítulo económico de la Constitución de 1993.

Los defensores de ciertas variaciones de los derechos humanos, en términos de enfoques de género, no pueden exhibir logros ni tampoco el demos al que pertenecemos. Los partidarios del indigenismo del siglo XXI pueden mostrar una victoria en Puno y un nuevo incendio estilo 2009 en Imaza (Amazonas).

Esta elección ha permitido la aparición de Muñoz como un nuevo líder político con grandes proyecciones para el 2021. ¿Incluso mejores que las del príncipeBarnechea y el prefabricado liderazgo de Guzmán? Si se cumplen las viejas prácticas políticas, harían lo posible para que su gestión como alcalde no tenga éxito. Ojalá que me equivoque. Tenemos suficiente con casos como Odebrecht: a todo chancho le llega su San Martín, dice el proverbio,

No solo la maquinaria electoral K —llamada partido, como algunos han anotado— tiene una gran tarea: releer la realidad y revisarse a sí mismos. La marca de fábrica PPK solo ha dejado la continuidad constitucional y un equipo gobernante que tiene, sin duda, su propia lectura de la coyuntura. Los que van ganando estas elecciones —como los Acuña que, de paso, en San Martín fagocitarían a Nueva Amazonía, fundada por Villanueva— también harían su balance grupal. Pero resulta necesario un balance con visión de Estado ¿Querrán hacerlo? ¿Podrán hacerlo? ¡Queda muy poco tiempo en este quinquenio!