ROBERT KENNEDY Y EL OCASO DEL PROGRESISMO DE LOS 60 EN EE.UU.

Redacción 06 de junio del 2018 - 12:24 PM

Fuente: Andina 

Hace 50 años se asesinó a hermano de JFK

Otra vez. En la madrugada del 5 de junio de 1968, hace 50 años, un estruendo daba paso a un segundo de silencio, al caos. Era la tercera vez en cinco años que un asesinato ponía fin a la vida de un prominente líder político progresista en Estados Unidos. Ahora era el turno de Robert F. Kennedy.

“RFK, RFK, RFK”, gritaba la multitud del Hotel Ambassador de Los Ángeles, volcada con el probable candidato demócrata a la Presidencia, cuando el tenebroso sonido de un disparo sobrevoló a la masa y se impuso la confusión: el senador demócrata y exfiscal general Robert Kennedy había sido víctima de un ataque fatal.

Sirhan Sirhan había disparado al favorito para hacerse con la candidatura demócrata segundos después de que Kennedy abandonara el escenario del hotel, donde acababa de ofrecer un discurso al conocerse su victoria en las influyentes primarias de California.

Familia Kennedy

Las televisiones volvían repentinamente a sus directos en la sala angelina, mientras el equipo de la víctima entonaba el clásico “un médico en la sala”. Desconcertados, con la única certeza del fragor escuchado, pero con el miedo a que se confirmara lo que minutos después se certificaría.

Bobby, como era conocido, terminó pereciendo un día después y con él las esperanzas del progresismo estadounidense de los años 60, que había visto cómo sus figuras más destacadas eran asesinadas una detrás de otra, dando paso a una etapa de mayor polarización.

En 1963, John F. Kennedy, presidente del país y hermano de Robert, era asesinado en el que probablemente sea uno de los momentos más determinantes de la historia moderna de EE.UU.

Entierro de JFK

En abril de 1968, dos meses antes del magnicidio de “RFK”, Martin Luther King, una de las principales figuras en la lucha contra el segregacionismo y la justicia social, era abatido en el balcón del hotel Lorraine de Memphis (Tennessee).

En las retinas de los estadounidenses persisten aún las imágenes del discurso de Robert Kennedy en Indianápolis tras la muerte de King, llamando a la unidad y a la reflexión al país. La ciudad de Indiana fue una de las pocas que resistió pacífica ante la oleada de violencia que siguió al asesinato del pastor.