SANTA MARITZA

Redacción 19 de septiembre del 2017 - 12:45 PM

Por Ántero Flores-Aráoz

Nadie duda que la prensa tiene el derecho y a la vez obligación de informar sobre los acontecimientos de relevancia, y uno de tales sucesos es la liberación de Maritza Garrido Leca luego de cumplir su condena privativa de libertad de 25 años, al haber formado parte y actuado dentro de la banda criminal Partido Comunista SENDERO LUMINOSO.

Llama la atención que muchos medios pongan dicha noticia, con similar relieve que la conmemoración de los 25 años de la captura del jefe de la mencionada banda subversiva y asesina SENDERO LUMINOSO.

Una cosa es la celebración del cuarto de siglo de la captura más importante de toda la historia republicana y otra distinta es la liberación, por conclusión del plazo de prisión, de una condenada de SENDERO LUMINOSO.

Antes ya hemos visto comportamientos erráticos de algunos medios de expresión, respecto al actuar de los grupos subversivos y a las épocas más graves del terrorismo.  Inclusive en diversas actuaciones de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional se cometía el desatino de llamar a ésas épocas, como de “violencia política”, “contienda armada”, “enfrentamiento interno” y “lucha fratricida”, simplemente para no llamar a las cosas por su nombre; fueron épocas de terrorismo asesino y vil, de subversión, de crimen y destrucción.

Ahora hemos visto con estupor como diversos medios de expresión, con codazos y a empellones, querían tomar imágenes de la salida del penal de la terruca a la que nos referimos, dándole publicidad intensa y desproporcionada que a lo único que lleva es a elevarla a los altares (por así decirlo) y un poco más que le prendan velitas misionera.   No señor, simplemente se trata de una terrorista, en que ni siquiera hay evidencia de vergüenza y menos de arrepentimiento y remordimiento.

La han tratado a la salida del penal como si se tratara de Sor Teresa de Calcuta o de Lady D (de estar ellas en este mundo), o de artistas como Jennyfer López u Olga Tañón.  Increíble pero cierto, no era integrante de una banda de rock sino de una banda criminal.

También hemos tenido que escuchar sandeces como “no debieron dejarla salir”, “debió seguir encarcelada hasta que pague la reparación civil” y diversas otras necedades que por razón de espacio no repito. Si fue condenada “Santa” Maritza a 25 años de carcelería y los cumplió, nada más legítimo que liberarla pues los plazos se cumplen, y respecto a la reparación civil es una deuda impuesta como resarcimiento, que no impide la liberación pues la Constitución define claramente que no hay prisión por deudas.

Lo que si debe realizarse son las acciones de inteligencia preventiva que permitan determinar si es que no volverá, la hoy beatificada mediáticamente, a las andadas de tiempos pretéritos.

Y lo más importante, no podemos darle espacio democrático a quienes no creen en nuestro sistema como es el MOVADEF y otros grupos de disfraz republicano pero que simpatizan con SENDERO. Debemos, además, replantear la pena de inhabilitación para que tenga la duración e impedimentos indispensables.