PELOTEO BUROCRÁTICO

Redacción 28 de febrero del 2018 - 8:54 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

Dice antiguo refrán ibérico que la “Lola no está para tafetanes”, es decir que si su situación es precaria o por lo menos débil, no está para adornarse con lujos y adornos.

Eso mismo sucede en el Perú, pues la situación que vivimos exige que nos dediquemos a solucionar graves problemas y no nos quedemos en lo banal, en la periferia, en lo que pude ser circunstancial, en confrontaciones parlamentarias, en si Keiko si y Kenji talvez, en la elegancia de las ministras, en si el indulto fue oportuno o no, entre tantas otras cosas que distraen la atención de lo realmente importante.

Hoy son varios los problemas que hay que afrontar, pero ya, de una vez, sin más demora.  El principal es la situación económica del Perú, en que se viene desaprovechando las ventajas actuales del sector exterior, en que el precio de nuestras materias primas de exportación se encuentra en buen nivel.

Como la recaudación se ha reducido, debemos levantarla, pero no a costa de estrangular a los ya casi asfixiados contribuyentes, o seguir ilusamente pensando en la cobranza de millonarias deudas tributarias pese a saberse que son inexistentes. Tenemos que incorporar a la economía formal a quienes viven fuera de ella, pero con realismo normativo para que tributen desde mañana, pero con olvido del ayer.

Hay que ponerle pie en el acelerador para la reconstrucción del norte, como consecuencia de los daños del Niño Costero.  Hasta ahora mucho ruido y pocas nueces.

Pese a saber que la construcción es una de las actividades que tiene más uso de mano de obra y efecto multiplicador por las industrias que en paralelo mueve, sin embargo cada día se paralizan más las obras que estuvieron a cargo de las corruptas constructoras brasileñas, de consorciadas nacionales de aquellas, de otras del segundo nivel involucradas en el “Club de los Constructores”.  Lucha contra la corrupción, con mucha severidad, pero sin paralizar obras ni poner en la calle a los trabajadores afectados.

Pero peor que todo lo señalado es la indolencia de la burocracia estatal, que parece creer que el Perú anda en otra onda, y que se requieren esfuerzos muy serios para facilitar todas las inversiones que están paradas. ¡Por el amor de Dios! Piensen un poquito que tienen que hacer lo indecible para que los expedientes corran, para que las autorizaciones, permisos, concesiones y licencias se den con inmediatez, que los procesos de obras por impuestos caminen, y que las licitaciones y concursos no sigan durmiendo.

Si seguimos así, el ingreso al grupo OCDE será un sueño inalcanzable, y encima se sigue perdiendo conciencia que si es que no hay inversión no habrá recursos tributarios suficientes para satisfacer las cada vez más agobiantes necesidades de nuestra población.

Por no haberse llevado adelante grandes proyectos mineros que estaban maduros, hoy tenemos sobre oferta y menor demanda de energía eléctrica, ocasionando enfrentamientos entre las generadoras.

No engrosar la planilla pública, pero si exigir eficiencia a la actual y a desterrar al peloteo burocrático.