PAÑOS FRÍOS

Redacción 04 de enero del 2018 - 11:10 AM

Por Antero Flores-Araoz

Cuando la temperatura está alta, los especialistas recomiendan paños fríos.  Ésa misma receta es pertinente para la alta temperatura política que vive el país, en que todas las tribus -en este caso políticas- se lanzan flechas, de un lado los Sioux de otro los Apaches, y a lo lejos los Comanches. Empero las flechas nos caen a los ciudadanos que estamos en el medio y que tenemos que aguantar estoicamente sus malos humores, los agravios y sus respuestas, los dichos y entredichos, las acusaciones y sus represalias, y lo peor que al clima enrarecido al que nos referimos, se suman actuaciones fiscales y judiciales, que pueden ser absolutamente legítimas, pero quizás no oportunas ni adecuadas, y que lejos de ayudar a superar el clima de crispación, es como si echaran un balón de gas (del más grande) en la hoguera.

La alta temperatura adquiere la característica de fiebre, cuando ya algunas personas hablaron sin mesura, de la necesidad de ir a la vacancia presidencial.  Creemos que no sabían bien lo que decían, pues se trata de un asunto muy serio, en que se pone hasta en juego la gobernabilidad del país. 

La motivación de vacancia que se invocó es la de “permanente” incapacidad moral, declarada por el Congreso, y todo por la carencia del Presidente de la República de saber explicar su relación de consultor financiero con las empresas constructoras investigadas, y por el olvido de que la normatividad legal solo impide relaciones laborales o profesionales con las empresas en que se ha tenido vinculación de gobierno a administrado, solo en el siguiente año de dejado el cargo oficial.

La crispación existente no es poca cosa, pues ni siguiera la euforia futbolística logró aplacarla más allá de una semana, y tampoco la Navidad, ojala que con la visita del Papa Francisco haya algo distinto.

¿Hay solución? Por supuesto que la hay, pero es necesario hacer la tarea desde ahora y no dejarla como los irresponsables para mañana.  Es indispensable que las fuerzas políticas conversen y concerten por el bien del país, y para ello es necesario un facilitador, pues ya hemos visto que con el trato directo poco y por poco tiempo se avanzó.  Lamentablemente ya no contamos con ex Presidentes como Belaunde o Paniagua, o ciudadanos de renombre como Pérez de Cuellar que seguramente harían bien la tarea por ser respetados por todos. A quienes se buscó meses atrás para lo señalado, no creo que aceptarían recibir nuevamente el maltrato infligido, como es el caso del Cardenal Cipriani o del doctor Bedoya Reyes.

Por otro lado, para los desencuentros entre los Poderes del Estado y otros organismos públicos autónomos de relevancia constitucional, se hace imperativo reunir a lo que en algún momento llamamos Consejo de Estado, el cual dio buen resultado al término del primer quinquenio del presente siglo.  Con conversar no se pierde autoridad ni autonomía, pero se pueden bajar tensiones rápidamente.

¿Quieren fórmulas?  Ya las tienen.