¿NUEVA AMAZONÍA O MÁS DE LA MISMA?

Redacción 16 de enero del 2019 - 12:36 PM

Por Manuel Ernesto Bernales Alvarado – Politólogo y Administrador Público

¿Nueva Amazonía o más de la misma?

Sobre la problemática de esta región de nuestro continente.

Hay visiones peruanas sobre nuestra Amazonía y visiones transnacionales, globales, sobre la Amazonía sudamericana vecina de las cuencas del Orinoco y el Pantanal. Es una gran biodiversidad y un ambiente cada vez más urbano que rural, malamente modificado, no conservado. Sobre esto hay evidencia de coincidencias y discrepancias sustantivas. Tres son las dominantes: 1: Las de los Estados nacionales sudamericanos, ahora muy disminuidas, incluida su devaluada Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), y para algunos en peligro de extinción. 2: Las globales o transnacionales, a su vez de dos tipos, políticas y económicas (o viceversa), estadounidense y china, más pronto que tarde; asimismo religiosas, católica romana y de otras iglesias cristianas. 3: De redes, principalmente mundiales de ongs, con o sin D de desarrollo.

En el sistema de relaciones internacionales mayor que el de relaciones exteriores de los Estados nacionales, v.gr. la ONU, hay cada vez más actores no estatales o de la “sociedad civil” y empresas. Hay acuerdos cada vez más incumplidos, como los de París sobre el Cambio Climático. Hay consensos y conflictos declarativos, y sobre todo prácticos, que asumen o niegan los Derechos Humanos y la protección de bienes comunes públicos o universales. Vemos temas con oposición de importantes redes de ongs. En otros, de grandes empresas transnacionales, no obstante el Pacto Global-ONU, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Hay conflictos y divergencias en asuntos en favor de poblaciones indígenas y pobres rurales, de mujeres y niños, de culturas que se reputan originarias y ecosistemas naturales, de protección ante diversas amenazas a la seguridad integral o al Cambio Climático.

Se usan términos y expresiones polisémicos, multívocos o equívocos, como “libre determinación” y “territorios indígenas no del Estado o República”, que postulan supremacía sobre elementos constitutivos de los Estados, como soberanía, independencia y autonomía. A la fecha la aplicación de tratados internacionales para protección especial a grupos y personas maltratados o vulnerables a malas inversiones para explotar recursos del ambiente en que viven; propiedad de tierras; consulta, negociación y acuerdos entre pueblos indígenas, mediante sus autoridades comunales o multicomunales, empresas y Estado. Todos han sido respaldados por leyes y jurisprudencia, como en el caso del Convenio 169 de la OIT.

La vieja estructura y proceso de colonialidad estructural —sociedad, cultura, personalidad, autoridad y Estado— se impuso a una visión utópica y ucrónica, naturalista, paleo ecologista, y resiste a cambios. La soberanía de los Estados fue solo de potencias coloniales desde la expansión y conquista europea del mundo. Después bajo la “soberanía” de Estados dependientes o subordinados es que, mirando la mundialización en el siglo XIX, se instaló y pervive un conjunto de acciones que caracterizan una economía subdesarrollada, extractiva de recursos naturales, mercantil y agroganadera, de carreteras e hidrovías, minera e hidrocarburífera.

Esta historia está muy bien documentada y magníficamente novelada la degradación de la gran Amazonía, común a Estados independientes, con responsabilidades comunes pero diferenciadas: Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Venezuela, República de Guyana, República de Surinam y Guayana, Departamento de Ultramar de la República Francesa. La geografía política del colonialismo externo, metrópolis y espacios colonizados por europeos y criollos y su trata de esclavos, configuró diversos mestizajes, liquidó pueblos, culturas e idiomas penetrando en el interior de la megacuenca amazónica. Se evangelizó y colonizó gradualmente “el monte”, “la selva”, “la frontera”. Se formaron pueblos y ciudades, redes y cabeceras de dominación territorial con semiesclavitud legal, genocidio real, para crear repúblicas. Se dio “desigual integración nacional mas no social” y se han olvidado guerras interestatales de diversa magnitud y duración. El conflicto entre el Ecuador y el Perú termina en 1995.

Entre 1969 y 1972, el Gobierno central enunció otra concepción de desarrollo y de seguridad de nuestra Amazonía, recogiendo aportes del Instituto Nacional de Planificación, sus funcionarios en oficinas sectoriales y regionales, destacadamente en ocasión de la creación y actuación de la Oficina de Desarrollo del Oriente Peruano (Ordeoriente), con sede principal en Iquitos. Este hito recogió: Uno, la adelantada posición del Gobierno de José Luis Bustamente y Rivero quien promulgó el Decreto sobre nuestras 200 millas y organizó el Iquitos la Conferencia para la Protección de la Hylea Amazónica, 1948. Dos: trabajos pioneros de campo y gabinete de estudiosos civiles (Pulgar Vidal, Castañón Pasquel, Peñaherrera del Águila, López Parodi), religiosos (García, Álvarez Lobo) y militares (Marín Arista, Faura), quienes documentaron y valoraron los aportes de exploradores, diplomáticos, historiadores, abogados, militares, religiosos, novelistas, educadores y paradójicamente de madereros y caucheros extractores y comerciantes. Tres, estudios del Centro de Altos Estudios Militares, las Escuelas Superiores de Guerra, Marina, Aeronáutica. Las universidades nacionales San Marcos y San Antonio Abad, Cusco, las escuelas de Agricultura, Ingeniería y Normal Superior, universidades luego, tuvieron profesores e investigadores que sembraron parte sustantiva de una concepción transformadora de la “colonialidad” dominante.

Aportes como los mencionados “resurgen” ante modelos “neocoloniales”, “extractivistas”, sin confundirlos con visiones de complejas, difíciles y escasas, “industrias extractivas”, con baja incidencia negativa. La colonialidad no ha producido una historia real, de totalidad y larga duración de la Amazonía peruana. Hay desarrollos especialmente en el Brasil. No hay experiencias medulares e imitables de remediación o recuperación ambiental y humana. Sí se ha avanzado en normas y pocas experiencias focalizadas. Cara a bicentenarios, necesitamos la historia de nuestra Amazonía, sus cinco departamentos y partes de otros parcialmente amazónicos, 11 en total, ¡incluidos Cusco y Puno!

Continúan la migración y urbanización cargadas de informalidad e ilegalidad, y aunque no se quiere reconocer, con degradación del sistema boscoso del trópico húmedo. En el Brasil se da la mayor depredación por cambio del uso del terreno, de bosque biodiverso y complejo a extracción maderera o aurífera, monocultivo y ganadería crecientes; por modificación de los sistemas fluviales para carreteras, hidroeléctricas, minería, hidrocarburos y cultivo de coca. Con visión geo hegemónica Itamaraty, en 1924, empezó la negociación con el Paraguay para la represa de Itaipú que se inauguró ¡casi 60 años después!

Acuerdos sobre la lucha contra el Cambio Climático, combinados probablemente con otro dilatado ciclo natural geoclimático, pese a compromisos internacionales de antes de Río 1992, serán desconsiderados por el gobierno fundamentalista de Jair Bolsonaro que tiene declaradas coincidencias con el Presidente Trump y otros mandatarios. Esta política “neoliberal” será resistida por comunidades rurales de indígenas y no indígenas, mestizos ribereños, ongs ambientalistas, indigenistas, feministas, de derechos humanos y redes eclesiales de varias iglesias. Tienen aliados internacionales, nacionales y subnacionales, estaduales o departamentales, casos Bolivia, Puno, Ecuador y Brasil. Los partidos políticos tradicionales no son protagónicos. Algunos buscarán empoderarse en alianzas con entes no estatales.

El Papa desde antes de la Laudato Si, afirma una visión y propuestas integrales no solo ecológicas sino de políticas internas e internacionales. El próximo sínodo mundial ecuménico católico pan amazónico con posiciones ya adelantadas en eventos preparatorios como en Tarapoto, tendrá dura oposición principal, no exclusivamente, de posiciones tipo Bolsonaro-Trump. En cualquier escenario interno o internacional el cuestionamiento de la nacionalidad e integridad del Estado estará presente, a partir de etnias consideradas puras o ancestrales —en nuestra demografía hiper y multi mestiza— que solas o acompañadas reclaman libre determinación, autonomía, territorio y soberanía. No faltará la vanguardia boliviana. Hay acuerdos y decisiones gubernamentales -poco comentadas y menos difundidas-, entre actores subnacionales ongs, católicos, indígenas y no indígenas, del Ecuador y del Perú, en el área vital que recién en 1995 dejó las armas para cooperar en paz. En el contexto internacional estos asuntos deben verse con amplio enfoque, larga duración, prospectiva y contexto internacional de un Perú con precaria y cambiante institucionalidad.

Finalmente alcanzo un texto, del Instituto e Investigación de la Amazonía Peruana, IIAP, fruto de una calificada investigación, que mutatis mutandis puede ser extendido:

“Los autores observan que en la Amazonía peruana los líderes de las organizaciones indígenas utilizan los términos de “libertad”, “dependencia”, “autonomía”, “ciudadanía” y “democracia” más en el sentido “etnosuficiente” que les dan sus asesores y las ONGs que las financian, y que corresponde a las doctrinas políticas de las democracias representativas de tradición occidental; no les queda nada claro qué contenidos sociales indígenas corresponden a estos términos; su discurso político, de alguna manera, no logra expresar los valores socio-culturales propiamente indígenas – y bosquesinos –, a los que se contentan de referirse con palabras como “valores” o “sabiduría ancestrales”. Han considerado necesario establecer un vínculo comparativo y contrastativo entre el discurso “democrático” occidental y la “democracia activa”, como la practican las comunidades bosquesinas, e ilustrar en qué consiste concretamente, en la vida diaria, la libertad y autonomía del bosquesino y qué tipo de autoridad respeta, y qué tipo, no”.

2012: Sociedad bosquesina Tomo II: ¿Qué significa para los bosquesinos autonomía, libertad, autoridad y democracia? Gasché Suess, Jorge, Vela Mendoza, Napoleón. Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana.

“http://repositorio.iiap.org.pe/handle/IIAP/115″(Visto 13012019.11hrs)