LA CAÍDA DE VELASCO

Redacción 19 de marzo del 2019 - 11:32 AM

Escribe: Alberto Ríos Ramírez

Antonio Zapata, es un historiador formado en la Pontificia Universidad Católica de Lima, analista político, especializado en historia contemporánea. Doctor egresado de la Universidadde Columbia, NewYork, columnista del diario La República e investigador del Instituto de Estudios  Peruanos (IEP).  Se encuentra ligado a los sectores políticos de izquierda y desde este distintivo ideológico emprende el desarrollo de sus textos. En los últimos años nos ha dejado algunos títulos como: Pensando a la derecha. Este libro  constituyó todo un desafío al abordar un tema en el que refleje la síntesis del pensamiento de la derecha sin caer en prejuicios de orden político, máxime si el libro abarca un periodo corto que corresponde a las candidaturas de Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski, Alan García y César Acuña, toda vez que ésta selección reducida o reduccionista de la coyuntura da una visión también reducida de lo que significa la derecha en el Perú. De otro lado, está  La Guerra Senderista. Hablan los enemigos. Una breve descripción de la guerra con el senderismo a partir de una conversación con Elena Iparraguirre, la N° 2 de Sendero Luminoso, quien en algún momento entra en contrapunto con el autor del libro. Buen intento, pero Antonio Zapata no alcanza a romper la cáscara de tamaño personaje.

El libro que hoy reseñamos, La Caída de Velasco,  fue escrito con la colaboración de Gabriela Rodríguez. En la primera parte  enfoca la preocupación permanente del Gobierno Militar por la Unidad de las Fuerzas Armadas. Lo que nunca se expresó de manera clara fue que del lado de Velasco estaban entre otros, el general Leónidas Rodríguez Figueroa, Javier Tantaleán Vanini o el general Meza Cuadra. Por otro lado, estaban los generales que tenían una mirada más institucionalista como Edgardo Mercado Jarrín y Eduardo de la Flor Valle y el ala derecha encabezada por almirante Luis Vargas Caballero. Se hablaba que desde la sociedad, un grupo del APRA de mirada centrista, trataba de influir en las decisiones de la Junta Militar. Cabe señalar que esta relación de fuerzas solo se expresó bajo ciertas circunstancias.

Cabe señalar que el gobierno militar tuvo serias dificultades en el manejo del gobierno, pero también tubo apoyo en sectores organizados de la sociedad como la CGPT –Central General de Trabajadores del Perú- de filiación comunista-, la CTP – Central de Trabajadores del Perú – de filiación Aprista, de la CNA – Confederación Nacional Agraria – de filiación socialista, de la CTRP – Central de Trabajadores de la Revolución Peruana- de filiación velasquista. De otro lado,  estaban los gremios organizados de derecha: El Colegio de Abogados de Lima o Sociedad Nacional de Industrias, las que a través de reiterados comunicados reclamaban democracia, libertad de empresa, se pronunciaban contra los proyectos de estatización y el centralismo económico. Como puede verse, el gobierno de Velasco estaba lleno de batallas ideológicas.

Una de esas  batallas, quizás la  más dura y menos percibida, fue la que se dio entre la izquierda legal, esto es el Partido Comunista Peruano y su central sindical la CGTP (que abogaban por un apoyo ordenado al gobierno militar sobre todo en sus acciones compatibles con las necesidades del pueblo y sus propias pretensiones de gobierno) y, del otro lado, grupos extremistas de izquierda que se radicalizaron tanto que optaron por acciones armadas como fue el caso de Vanguardia Revolucionaria (VR), que fueron apaciguadas con represión.

El gran cuestionamiento al período velasquista, se generó por la estatización de la prensa, el lanzamiento de la reforma agraria, cuyo debate sobre los beneficios para el Perú aún no han culminado, la creación de empresas de propiedad social, la creación de las comunidades industriales y comunidades laborales con beneficios para servidores que cumplían algunas condiciones en el servicio. Es recurrente una frase: Que hubiera pasado en el Perú con Sendero Luminoso en el campo y sin reforma agraria, probablemente nada o quizá un crecimiento exponencial de la guerra iniciada por el terrorismo senderista. Esa será una incógnita permanente del velasquismo. Siempre habrá preguntas abiertas.

En otro orden de cosas, a partir de esos años hubo un cambio en la correlación de fuerzas en el ámbito internacional, el aliado de Velasco, que era Salvador Allende, fue depuesto del poder en forma cruenta por el general Augusto Pinochet. Se hablaba de una guerra con Chile, pero nunca se evidenció que se produciría y tanto Velasco como Morales Bermúdez que lo sucedió, iniciaron un carrera armamentista con la adquisición básicamente de armamento soviético que se negociaron en 1972 y se concretó en 1973, generando un gran problema económico al país. Sin embargo, se abrieron las legaciones diplomáticas que permitieron relaciones comerciales y culturales con la Unión Soviética y el campo socialista.

Finalmente, cabe agregar que en febrero de 1975 la salud del general Juan Velasco Alvarado se había resquebrajado sustancialmente y se hablaba de una debacle final tanto que el día 5 de ese mes se produjo una rebelión en la Unidad de Radio Patrulla de la Policía que en ese entonces se llamaba Guardia Civil. Al mediodía, cientos de manifestantes salieron de la Universidad Federico Villarreal y promovieron saqueos en el centro de la ciudad. No quedaban dudas que el Partido Aprista era actor principal en esta asonada. Mientras tanto, los jefes militares en ejercicio avanzaban en la destitución de Velasco, hecho que se produjo el 29 de agosto de 1975 por una Junta Militar encabezada por el general Francisco Morales Bermúdez. Juan Velasco Alvarado murió el 24 de diciembre de 1977, falleció de muerte natural, pese a la gran concurrencia a su sepelio, creo que se fue dejando un halo de desazón entre sus detractores al haber postergado el desarrollo del país y el entusiasmo que duró poco de sus propios simpatizantes y de los que aún podrían quedar.

 El libro La Caída de Velasco, alcanza un estupendo nivel frente a otros títulos escritos por el autor y vale la pena su lectura, porque permite reflexión sobre esa etapa que vivió el Perú.   

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Zapata Antonio, La Caída de Velasco. Lucha política y crisis de régimen.   Editorial TAURUS, octubre 2018