GABINETE Y CONFIANZA

Redacción 17 de octubre del 2017 - 4:03 PM

Por Ántero Flores-Aráoz

Dentro de los 30 días de haber asumido funciones, el Gabinete Ministerial debe concurrir al Congreso para exponer y debatir la política general del Gobierno y las principales medidas que requiere su gestión, y debe plantear “cuestión de confianza”.

Si la confianza es rehusada al Consejo de Ministros, debe renunciar y el Presidente de la República debe aceptarlo.  Hasta aquí ningún problema mayor, salvo la búsqueda y juramentación de nuevo Gabinete.

Sin embargo el Presidente de la República está facultado -no obligado- para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros.

Después de la renuncia del Gabinete Zavala, debido a que hizo “cuestión de confianza” y le fue rehusada, el nuevo Gabinete presidido por Mercedes Aráoz, fue al Congreso a exponer sus planteamientos, prácticamente blindada, aunque no libre de “disparos”, puesto que el Parlamento no se atrevería a rechazar la confianza por temor y seguramente por no ser masoquista.

De habérsele rehusado la confianza, el Presidente Kuczynski quedaba habilitado para disolver al Congreso y llamar a elecciones parlamentarias, en que más que probable muchísimos de los actuales integrantes no serían reelegidos, y los Partidos con representación parlamentaria reducirían el número de componentes de su bancada.  Esto porque se percibe que el electorado cada día está más crítico del plantel político, del que se siente distanciado.

Considero que la presentación de nuevo Gabinete al Congreso, no tendría que obligarlo a plantear confianza, pues el electorado se la dio al Gobieno cuando eligió al Presidente de la República, con su correspondiente plan de gobierno, que en la práctica no requiere de variación por la designación de nuevo Gabinete, que si bien puede priorizar algunas políticas y medidas o enfatizar y profundizar en algunos de sus programas, lo básico sigue siendo el inicial plan o programa de gobierno. Para esto debería plantearse modificación parcial de la Constitución.

El actual Gabinete tiene la responsabilidad de llevar a cabo lo que en el primer año del Gobierno no se hizo, pese a su ofrecimiento, como es el destrabe de proyectos de inversión paralizados, la reducción de tanta indeseable tramitología, y medidas prácticas para la formalización del  sector informal, pero lo más importante es poner velocidad a las obras de reconstrucción de la infraestructura dañada por el Niño Costero, en que hubo una inicial presencia y cooperación del Gobierno Central, pero que luego perdió impulso.

Es penoso confirmar que la presentación ante el Congreso del Consejo de Ministros, más sirva para lanzar puyas, expresar discursos grandilocuentes en sus formas aunque muchas veces huérfanos de contenido. Parecería ser que congresistas que estuvieron mudos, de la noche a la mañana recobraron la voz por la presencia de la prensa, y antes de dar aportes y conciliar con el Ejecutivo, en un único norte común que debería ser el desarrollo nacional que genere trabajo, bienestar y elevación de niveles de vida, se dedicaron a la confrontación, lo que al pueblo indigna.

Gracioso es que para maquillar la confianza otorgada a desgano, ella se disfrace como expectativa para un buen futuro. ¡Ojalá!