FARISEISMO Y PERDÓN

Redacción 24 de enero del 2018 - 9:53 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

En este complejo mundo en que nos ha tocado vivir, observamos con frecuencia a personas que se dan golpes de pecho, otras que inclinan cabeza en el Muro de los Lamentos, y sin olvidar a las que se arrodillan clamando clemencia con dirección a la Meca. Evidentemente profesan distintas religiones, pero con el común denominador de orar ante el Dios único al que piden perdón por sus faltas.

¿A qué viene ello? Pues muy sencillo, para rogar perdón por las faltas e inconductas hay que saber también perdonar, pues el perdón es camino de doble vía. Específicamente nos estamos refiriendo al tan mentado indulto al ex Presidente Fujimori, que no es otra cosa que perdón.

Muchos creen que el indulto significa olvido. Tamaño error, el olvido es la amnistía que solo la puede otorgar el Parlamento, por ella lo que se había sancionado como delito dejó de serlo para los amnistiados, dado que la amnistía es colectiva, mientras el indulto (perdón) es individual. El indulto es de competencia discrecional del Presidente de la República, atributo que nace de la Constitución, la que no señala requisitos.

Por el indulto no se olvida el delito, y el indultado sigue siendo condenado por perpetración de delito y su sentencia sigue firme y causando estado.  Cuando se otorga, el condenado ya no cumplirá el saldo de la sanción impuesta, y si ella es privativa de libertad, el indultado la recobrará y dejará el establecimiento penitenciario en que estaba recluido, quedando rehabilitado para ejercer a plenitud todos los derechos que corresponden a cualquier persona.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define al perdón como la remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación Pendiente. El reputado Diccionario de la Legislación Peruana de Francisco García Calderón, define también al perdón como la remisión de la pena, agregando que por regla general se dice que el perdón extingue las obligaciones, ya sean que éstas provengan de delito o de contrato.

Para quienes somos cristianos, la Biblia nos enseña que el Mesías vino para perdonar, no para condenar. El Catecismo Católico añade que el pedido de perdón al Altísimo, está condicionado a perdonar a quienes nos ofenden.

Más explícitas las expresiones de los últimos tres Papas. Juan Pablo II señaló que “No puede haber paz sin justicia, ni justicia sin perdón”, ello enriquecido por Benedicto XVI al insistir en la victoria del perdón sobre la venganza. Por último el Papa Francisco, quien aseveró que si no sabes perdonar no eres cristiano…y sino perdonas no puedes recibir la Paz del Señor, el perdón del Señor.

Hay que dejar de lado el fariseísmo, pues es muy fácil considerarse cristiano o creyente en general, pero al mismo tiempo mantener odios y rencores, muy lejanos al perdón.

Sin pretender sermonear, ni nada que se le parezca, creo pertinente reflexionar sobre famosa frase de Tertuliano: ¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!