ELLOS SI, YO TAMBIÉN

Redacción 17 de julio del 2018 - 8:24 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

Siempre la medalla tiene dos caras, con lo cual, cuando una situación o una acción perjudica a unos, irremediablemente beneficia a otros. Por ejemplo, en una guerra alguien pierde, pero el otro gana. Si algún producto o servicio salió del mercado hay otro que lo sustituirá. Si deseo consumir Coca Cola y no la encuentro, es muy posible que tome la Pepsi Cola. Si por algún defecto de conexión no puedo ver el noticiero de América TV pues buscaré el de ATV, y así podríamos seguir en una interminable lista de ejemplos.

Bueno pues, respecto a la novísima prohibición de hacer publicidad del Estado en medios privados, hubo el famoso “mal de muchos, consuelo de tontos”, pues algunos se frotaban las manos y pensaban que tal prohibición estaba restringida a medios televisivos, radiales y escritos.

 Pues no señor, la ley 30793 no hace distinciones en el contenido de su prohibición. En efecto el solo título del artículo prohibitorio dice “Publicidad solo en medios del Estado” y en su parte mandatoria señala: “…todas las entidades públicas podrán publicitar sus tareas de gestión ÚNICAMENTE en los medios de comunicación del Estado…”

Por si lo expuesto no fuere lo suficientemente claro y preciso, podemos leer en otro artículo de la misma Ley y bajo la expresión “Prohibición”, que “Queda prohibida TODA publicidad en medios privados, bajo responsabilidad”

Quienes bajo la regla que cuando hay quien se perjudica, otros se benefician, con sonrisa en el rostro elucubraban los buenos negocios que se podrían hacer con otro tipo de publicidad a favor del Estado.  Probablemente ya hacían cálculos sobre lo que se podrían llevar al bolsillo con el servicio publicitario que sustituyera al que creían que eran los únicos expectorados del gasto publicitario estatal.

Seguramente empresas de impresión publicitaria, como pueden ser volantes y afiches, sus dueños alucinarían que serían contratados por entes del Estado. Otros, que alquilan las vallas publicitarias, también pensarían lo mismo, y ni que decir de los ómnibuses de servicio público que alquilan los costados y parte posterior de sus unidades motorizadas para publicidad.

Lo mismo sucede con los paneles publicitarios, sean fijos como móviles, sean ellos iluminados o sin iluminación.  Ni se lo crean, no habrá incremento de publicidad con la estatal que ya no puede anunciar en otros medios, pues la prohibición también los afecta.

Hay municipalidades que publicitaban sus amnistías de Impuesto Predial y Arbitrios mediante afiches colgantes en postes para electricidad o telefonía. Hoy ya no lo podrán hacer, salvo que el propio municipio elabore y coloque los conocidos afiches. Lo propio sucederá con los afiches municipales anunciando ampliación de pistas, reasfaltado de las mismas, embellecimiento de parques y, cuantas más obras es de costumbre realizar cuando terminan sus mandatos tratando de esconder la falta de interés vecinal de sus alcaldes acreditado hasta ese entonces.

Los que creyeron en “Ellos si, yo no”, han despertado para ver “Ellos si, yo también”.