EFICIENCIA EDIL

Redacción 04 de febrero del 2019 - 6:27 PM

Por Antero Flores-Araoz

Recientemente han asumido sus cargos, sea de alcaldes o de regidores, en cerca de dos mil circunscripciones territoriales, entre provincias y distritos, los que fueron elegidos hacen pocos meses.

En la campaña electoral nos ofrecieron el oro y el moro, pero fue común denominador de las propuestas el terminar con el caos en las ciudades y poner orden, para expectorar de nuestras costumbres el hacer lo que nos da la gana sin respetar las normas que, si bien son agobiantes, tienen que ser cumplidas, dejando de ser papel mojado en tinta.

Hemos visto con satisfacción como algunos alcaldes y regidores ya han comenzado a poner orden en sus localidades, destacando los alcaldes de La Victoria y Miraflores, exponiendo incluso su integridad al combatir la corrupción enquistada en la ciudad, en que bandas delincuenciales ponen hasta cupos para ocupar indebidamente las calles que deben estar al servicio de los transeúntes, principalmente.

Pese a lo señalado en un recorrido por la ciudad observamos que hay talleres de reparaciones vehiculares en la vía pública, que se anuncia el cambio de silenciadores, que se oferta planchado y pintura, que existen hasta flotas de automóviles que perturban el tránsito y sus conductores se creen los dueños de las pistas y de las veredas.

Al terminar la tarde y comenzar la noche, se instalan en muchísimas avenidas camionetas premunidas de cocinas, parrillas y ollas, para preparar comidas que comercializan a los transeúntes, con algunos letreros imaginativos, como “Papa rellena a precio Chihuan”.

Como si lo señalado fuera poco, en algunas esquinas oscuras y en puentes, se instalan personas de ambos sexos, con buenas formas (de cortesía), pero con malas costumbres, en que la comercialización dejó de ser la del chicharrón “Barnechea” para convertirse en tráfico carnal.

Como vemos en nuestros vecindarios se hace lo que se viene en gana y, con absoluto irrespeto a la normatividad edil, por lo que bien podrían otras autoridades municipales, replicar lo que se hace en los Concejos Distritales mencionados anteriormente.

Conocemos que las personas tienen que ganarse la vida, que como se dice: la calle está dura, pero ello no debe ser obstáculo para que el recursearse sea respetando las disposiciones municipales. Es perfectamente compatible realizar actividades lucrativas, por insignificante que sea el lucro, con el orden ciudadano.

Tengan en cuenta que no hablamos de la falta de seguridad en las calles, que, si bien es responsabilidad policial, ello no impide a los municipios brindarles las facilidades que hagan posible un mejor desempeño.

Como los alcaldes, regidores y funcionarios municipales, no pueden estar en todas, porqué no copian algo que viene dando resultados alentadores, que es el libro de quejas en los establecimientos abiertos al público, para proteger y defender a los consumidores. Bien pueden ponerse en los locales municipales libros de quejas y reclamaciones, a fin de que la autoridad se entere de lo que pasa y pueda poner el deseado orden en la localidad.