DESACIERTOS A GRANEL

Redacción 09 de enero del 2019 - 2:39 PM

Por Ántero Flores-Aráoz

Francamente, es desconcertante todo lo que estamos viendo y oyendo, con relación al Ministerio Público, institución del Estado que agrupa a los Fiscales de todo el país, en sus diferentes niveles, que son los titulares de la acción penal, que tienen a su cargo la investigación del delito y de efectuar las denuncias que correspondan ante el Poder Judicial.

Los desaciertos son a granel, en lo que atañe a la relación entre los fiscales, la investigación del caso Lava Jato así como de la recepción de apoyos cuestionables para campañas políticas.

Solo se ha evidenciado como positivo del Fiscal de la Nación Dr. Pedro Chávarri, el haber unificado los dos grupos fiscales que manejaban el caso Lava Jato, uno desde la óptica de la corrupción y el otro desde la del lavado de activos.

El primer desacierto fue el del Fiscal de la Nación que estando cuestionado, y por ende debilitado por faltar a la verdad, por más intrascendente que ella sea, juramentó el cargo sin antes haberse aclarado el desaguisado.

Otro de los desaciertos fue el del Congreso, al mantener sin procesar diversas denuncias contra el Fiscal de la Nación que ha irritado a la población y exacerbado los ánimos, denuncias que por si solas no califican al Fiscal ni de héroe como tampoco de villano.

Los fiscales Pérez y Vela también contribuyeron a la difícil situación con el irrespeto a su superior jerárquico el Fiscal de la Nación, con declaraciones subidas de tono e incluso en una de las últimas declarándose en rebeldía y desobediencia, lo que se puede resumir en insubordinación.

El propio Fiscal de la Nación incurrió en falta, al no poner en vereda a los fiscales insubordinados, por lo menos oportunamente y con racionalidad, y cuando lo hizo fue a destiempo y lo peor, poniendo en peligro los acuerdos en gestión con Brasil para la cooperación eficaz de los funcionarios de Odebrecht. A mayor gravedad, no entendió que el cambio de fiscales demoraría las investigaciones.

La rectificación del despido de los fiscales Vela y Pérez y su reposición, dos días después de ser removidos de la investigación, sin haberlos sancionado por la insubordinación, es otro grave desatino que atenta contra la disciplina de cualquier órgano jerarquizado.

Dentro del festival de errores, a nuestro concepto se incluye el regreso anticipado del Presidente Vizcarra, que estando en Brasil para la transmisión del mando, dejó plantados a anfitriones y otros invitados, para atender un asunto doméstico que podía haberlo afrontado horas después.

Cierta prensa también se sumó al errático proceder de las autoridades y estuvo estimulando marchas de protesta que, si bien son legítimas, pudieron terminar en actos de violencia lo que felizmente hasta ahora no sucedió.  A esta irresponsabilidad debemos agregar a quienes, actuando como santones y protectores de la sociedad, también incitaban a dichas marchas.

Igualmente desacertado el proyecto de ley del Ejecutivo para intervenir el Ministerio Público, metiendo la mano en organismos constitucionalmente autónomos, emulando al congresista Mamani, aunque en distinto escenario y con otros actores.

El comité de ética del Colegio de Abogados de Lima se sumó al cúmulo de desaciertos al dictar medida cautelar de suspensión al abogado Pedro Chavarría, con olvido de presunción de inocencia.

Como corolario el Fiscal Chávarri renuncia, luego de la manifiesta pérdida de autoridad, hecho que ojalá hagan que las aguas regresen a su nivel.

Sin embargo con todo lo expuesto queda la sensación que hay asuntos pocos claros que aún se encuentran ocultos, pero que tendrán en algún momento que transparentarse.