AFF. CONDUCTA ERRÁTICA

Redacción 17 de enero del 2018 - 9:40 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

El tema del indulto a Alberto Fujimori, siempre fue controvertido y lo seguirá siendo.  Muchos consideraban que tendría que cumplir a plenitud la sanción impuesta por sentencia condenatoria; otros aflojamos nuestra inicial oposición al conocer de sus dolencias, del cáncer que lo aquejaba y de su deteriorada figura. Había también los que daban dura batalla por la excarcelación de su líder.

En fin, como dicen, en esta Villa del Señor, hay para todos los gustos, pero ya otorgado el indulto, hay que hacer lo posible e imposible, para que la crispación social agravada con él, baje decibeles y nos encaminemos por la vía de la concordia hacia la paz nacional.

Casi diríamos, es de necesidad vital, que el indultado colabore en bajar las tensiones y acrecentar el número de ciudadanos que querían, o por lo menos aceptaban, la concesión del indulto, que no es otra cosa que el perdón dispuesto por el Presidente de la República, como representante del Estado que personifica a la Nación.

Sin embargo, la conducta errática del indultado Alberto Fujimori, ha hecho lo contrario, logrando que quienes aceptaban a regañadientes el perdón, hoy lo perciban como un despropósito. Ésas personas que querían creer que el rechazo a la vacancia del actual Presidente y el otorgamiento del indulto al ex Presidente, eran por simples coincidencias en el tiempo en que se han producido, hoy consideren que fue un acuerdo indecoroso.

¿En qué se percibe la conducta errática? En la falta de discreción del indultado, al que hasta en la Clínica que se atendía mostraba apariencia discrepante con sus anunciados padecimientos.  Ello es más grave, cuando en lugar de salir discretamente del establecimiento de salud, lo hace con la actitud de “mírenme que aquí estoy”, en horario estimulante para el seguimiento por la prensa y hacernos recordar su recorrido para la búsqueda de las maletas con los videos grabados por Vladimiro Montesinos.

¿Fue a residir a la vivienda de alguno de sus hijos? Ni se lo piensen, se fue a una alquilada en miles de dólares, en una de las urbanizaciones más “fichas” de “La Molina”.  Mientras sus hijos. al igual que quien fuera su esposa doña Susana Higushi, habitan viviendas en barrios “clase medieros”, el antes prófugo, luego procesado y condenado, y ahora perdonado, se fue nada menos que al barrio más “pituco” haciendo clara ostentación del lugar en que se encuentra, y con explicaciones que ni un niño de Jardín Infantil se la cree.

El actual Presidente que le otorgó el indulto y que ha reconocido que fue la decisión más seria y dura que le ha tocado tomar en su vida, no merece la actitud de su perdonado quien echa leña en la hoguera, y genera más oposición a la decisión presidencial.

Además, y cómo si no fuese poco lo dicho, por todas las carreteras y avenidas, se han pintado y colocado anuncios respecto al indulto, y a la supuesta gratitud al actual Presidente. ¡Poco favor le hacen!